Los engaños o la realidad engañosa

No es nada nuevo para los seres vivos tener percepciones visuales que no tienen nada que ver con el volumen que crea esas percepciones. Las obras pictóricas crean mundos sobre un espacio bidimensional. La escultura puede ser mas obvia, o ayudada de esa tercera dimensión, puede crear una realidad engañosa, puede invitar a la complejidad a sonreír, a sentirse satisfecha.

Podemos utilizar una escultura como un lienzo caprichoso, o podemos colorearla o dibujar sobre ella. En todos los casos jugamos con la complicidad de movernos sobre una superficie exenta. A diferencia de un lienzo bidimensional el cual se ve afectado por menores variables a la hora de mostrarse, aunque sobre esto hay mucho que hablar y ya llegará el momento, un obra tridimensional se sentirá afectada por la luz que incida sobre ella, por las sombras, por la colocación del observador respecto de la obra, y por el engaño pictórico-matérico al que ésta hayaa sido sometida.

Se trata de construir un mundo en el cual una observación incorrecta del mismo impide su entendimiento, o si llegamos a la conclusión de que el entendimiento no está ni necesita estar dentro del espacio paralelo al que el arte nos lleva, se trataría de demostrar nuestra capacidad de observación entre las distintas posturas que las luces, las sombras, nuestro movimiento, y el trabajo plástico, nos proponen.

El objeto como obra de arte puede ser sustituido por la escena, pero en mi opinión es mas enriquecedor un objeto  iconográfico como protagonista de una escena cuyo escenario la rinde pleitesía y la complementa, introduciendo  para su servicio los juegos de la luz, la envoltura de la música o en su caso el acariciante o hiriente vuelo de la palabra.

En todos estos casos en los cuales el objeto queda rodeado, necesitado de estados, de efectos, de situaciones, de posturas, de detalles, de aderezos, el artista produce una atmosfera puntual y efímera, y hace que la percepción clásica de la obra quede alterada por los engaños de una atmosfera ad oc. La propuesta de una obra de arte como objeto imperecedero queda sustituida por una representación temporal de una idea en un espacio. Llegados a este punto observo las distintas disciplinas que se presentan, todo puede ser válido para expresarnos. En verdad lo que estoy creando en este 2011 en el que me encuentro, son objetos cuya fuerza y significado dependen de si mismos, pero no descarto un entramado ajeno a ellos para encontrar otros mundos paralelos a su significado.