Animales asustados (2012)


Ven a la palabra,

armonía de la desilusión,

cauce de los ríos,

naturaleza asustada,

ven a la palabra.

Me han mirado unas aves de paso,

y lentamente se han hecho diminutas,

me han dejado aquí, me han ignorado,

luego ha pasado un zorro de puntillas,

no me ha ignorado, no me ha visto,

mas tarde unos buitres han pasado de largo,

y no me extraña,

cualquiera se posa cerca de los hombres.

La tarde se iba disculpando,

paseaba tranquilo entre los sonidos de la naturaleza;

dejar la huella para no formar círculos

es una de las obligaciones del que camina absorto,

para las vacas yo era inevitable,

para otros animales innecesario,

al rato he visto a unos hombres

con algo entre las manos,

y ha sonado un disparo,

y me he puesto a temblar descontrolado,

y las vacas han levantado la cabeza,

y los grillos han dejado de cantar,

se ha silenciado la música animal,

y ha saltado una liebre y zas, se ha ido,

y unas perdices han caído del cielo,

y mi perro, que jugaba con las flores,

a escondido su rabo entre las patas,

y se ha puesto tras de mi,

ahora tiembla tanto como yo,

se ha parado la vida,

se ha detenido la copula primaveral,

y el sueño de un día soleado

tras tantos días de invierno

ha cedido su paso a las tinieblas de una pesadilla recurrente,

a un pasatiempo vergonzoso,

que de vez en cuando

se deja ver prepotente

para juguetear  con la vida de los que no se pueden defender.

Vuelta al miedo,

los hombres mandan,

alterada la delicadeza,

el juego de los niños,

el cauce de los ríos,

el sabor de la fruta,

el queso de oveja,

solo a algunos nos queda la palabra,

el compromiso con el arte,

el respeto a la naturaleza.

Para los campos castellanos es un orgullo

ver crecer a algún árbol silvestre,

para mi, una completa hazaña la llegada de la primavera.

En los campos pasan cosas extraordinarias,

todavía hoy puedes cruzarte con animales salvajes,

sorprendidos,

en pocos segundos desaparecen,

siempre huyen,

han escuchado los disparos desde que nacieron,

han visto lo que les hacemos desde que nacieron,

han conocido la muerte,

la destrucción del campo,

las cosechadoras, las vallas, los venenos.

La palabra hombre significa huir,

cualquiera se fía de los hombres.

Yo no puedo evitar sentirme mal por asustarles,

entiendo su comportamiento, lo respeto,

y se que nunca se sentirán tranquilos al verme llegar,

nunca se sentaran junto a mí,

nunca les sentiré a mi lado.

Se trata de un misterio contemporáneo,

en este mundo plastificado,

todavía hay seres libres,

animales a lo suyo,

seres que no dependen de nosotros para vivir,

y que sin nosotros vivirían tan campantes,

animales que estimulan su instinto,

y que su única norma es alejarse de los hombres.

Estoy sentado en el jardín,

el campo está cerca de mi casa,

pienso y escucho a la naturaleza,

he comido hace un rato,

el sol se afana, ya va siendo acalorado,

todo empieza a florecer,

el cerezo ya está en blanco,

el arce, mas precavido, tardará unos días en ser verde,

pero ya veo algunas margaritas,

y el arbusto de la esquina ya sostiene al Ruiseñor,

y ese canto no admite dudas,

aunque se encuentre cerca de los hombres.

Maaaaaambo,

y suenan tres disparos,

son los latidos de un corazón sin alma,

suena el silencio,

ese silencio extraño, pesado,

que ocupa un protagonismo que no le pertenece,

se calló el Ruiseñor, todo calla,

solo vuela el sonido de un coche lejano,

el de un avión camino de Barajas,

suenan las voces de unos niños al otro lado del muro,

solo continúan nuestras cosas,

solo hablamos nosotros, nuestras máquinas,

un móvil.

Estamos cerca de la soledad más absoluta,

no nos cabe la duda de quien manda aquí,

no entendemos por que comen los lobos,

de los zorros detestamos su gusto por los huevos de las aves,

del canto de los pájaros su insistencia,

de los perros sus ladridos,

la necesidad de sus necesidades,

de las moscas su locura,

de las avispas su aguijón,

de los búhos su impertinencia,

de todos, que compartan espacio cerca de los hombres.

Tras años de exterminio lo vamos consiguiendo,

la naturaleza se encuentra arrinconada,

nos entretiene en parques temáticos,

en reservas, necesitamos acotar los espacios naturales,

las jaulas de los zoológicos encarcelan,

se empeñan en frustrar los instintos,

sobre la mar, como sus olas, mejor no detenerse,

sobre los desiertos, aplaudir la victoria de los granos de arena.

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