Pesca de zincel (Mayo 2010)


La vida de unos pocos es necesaria para la humanidad, el resto es contingente. Tras estudiar “LA PIEDAD” de MIGUEL ANGEL podemos llegar a la conclusión de que la belleza no está reñida con el arte. Hay una corriente que aleja el arte de la belleza, en este caso se trataría de escarbar en lo mas profundo del hombre para hallar manifestaciones artísticas exentas de lo bello. No podemos decir que “BALZAC” de RODIN sea bello, en este caso lo que podemos hacer es exclamar algún tipo de blasfemia, y acariciar la fuerza de tanta genialidad con la mirada, o arrodillarnos y pedir perdón, no hacen falta motivos. No estoy en contra de esta teoría, es mas, pienso que tiene gran parte de razón, pero las partes suelen dejar al todo insatisfecho. El hombre es poliédrico, y su plasmación artística también. Si estamos de acuerdo en que el arte es la destilación del alma, podemos entender que en cada hombre se pueda producir una obra distinta, una visión particular, un sudor de olor privado que define el fondo y el estado.

Una obra de arte es algo mágico, es la gran aportación del hombre al por que de su existencia, el arte es el hombre que mira a los ojos de Dios. Estudiando las obras de un artista podemos saber cómo era, su forma de pensar, sus sentimientos, sus ratos salerosos, sus momentos de pasión. Se trata de observar, de desear conocer, de soplar las nieblas, de agitar los brazos apartando la espesura; ese mundo plastificado en el que nos sentimos tan contentos. Es verdad, una obra de arte no tiene por que ser bella, pero si lo es tiene la explicación muy cercana al alma del artista, aquí no se miente, de cada uno sale lo que lleva dentro, si eres banal serás Pop Art., si eres sensible Impresionista, si transgresor  sin aptitudes Dadaísta,  si hortera surrealista, si un pilar necesario Hiperrealista, si la fuerza te desborda serás Rodin, o la introspección te inunda, Tapies, chillida…, cada uno somos lo que somos, nada de mentiras. Observando “LA PIEDAD” voy conociendo al genio, un virtuoso técnicamente, pero hay mucho mas, se puede encontrar a un perfeccionista, un ser contenido, sin alardes estéticos en las extremidades de sus obras, alguien contenido en las formas pero obsesionado en los detalles. Creyente, exigente, sensible, sincero, elegante. Una persona con fuerza sedente, alguien puede que callado, de misa diaria, de silencios largos, de sexo limitado, de soledad buscada. Un hombre centrado, equilibrado, de los que lloran y sufren en solitario; caminar apresurado y paseos lentos, mundo interior complejo, mas pescado que carne.

Ir al principio de la página Volver al índice del Expurgatorio