Emoal o visceral (Diciembre 2008)


Jo, esto de los sentimientos profundos, esto de ver niños ensangrentados desde teles de plasma, esto de estudiar los detalles, de expurgar, de tomar partido, de decidirse, incluso de enervarse, es tan cansado, tan doloso, tan estresante. En mi escritorio de madera de teka, el polvo acumulado, es un síntoma de la dejadez a la que me obliga el continuo estudio de las diversas situaciones, también puede ser un lapsus, el mismo lapsus que no me deja hacer la cama desde que recuerdo, o que me hace interrogarme justo en este preciso instante sobre la definición exacta de la palabra lapsus, joder, me intranquiliza el pensar si escribo bien la palabra lapsus, si existirá, aunque seguro que existe, ya que acaba en us. Prefiero dejar ese tema, bastante tengo con intentar comprenderme.

Me resulta muy difícil mantener la atención sobre las cosas realmente importantes. Me pongo a ver la tele con el mayor interés del mundo, incluso mantengo una posición erguida, casi firme, no pestañeo, y si fuera necesario tomaría notas, pero no es necesario. En los informativos me involucro, escucho la guerra del día, busco con pasión las distintas razones de los distintos bandos para masacrarse, y en muchos casos intento dar visiones objetivas, buscar mi verdad, pero cuando casi me he decantado aparece otro niño ensangrentado, y no se por que mi ternura infantil, mi corazón blandito, mi escasa madurez, me hace llorar, y se cae todo como un castillo de naipes, que deben ser cartas, y cuando ya entendía, zas, dejo de entender, y pierdo la razón y la serenidad, y sueño con mirar a los ojos a esos adultos inteligentes y poderosos, y preguntarles por que; lo malo es que eso me dura poco, reconozco que uno de los cesitar de mi interior estaría encantado de coger a esos hombres y matarlos metiéndoles una bala por el culo, perdon, ano, perdon-ame. En realidad lo que quería decir es que me cuesta mucho mantener la atención, en media hora puedo llorar por el niño ensangrentado de la guerra del día, reír a carcajadas por el último capitulo de Esperanza o la cólera de Dios, pensar en el negro futuro de la crisis o ilusionarme al ver la brillantez que despliegan los publicitarios, he soñado tantas veces con ir a la farmacia y comprarme Emoal, tantas veces que tengo miedo de que algún día atraviese el umbral de la observación y me decante en hecho consumado.

Se acaba el año, que ilusión, cuantas guerras por vivir, estoy seguro que ahora mismo dos negros follan cerca de alguna frontera, por supuesto al ser infieles sin condon, que alegría, en el mejor de los casos tendrán un hijo , en el peor mantendrán el sida, en cualquier caso, siendo niña mantendremos las ablaciones, o con fortuna será la estrella de la portada de alguna revista occidental, digo mas, podrá ser un niño ensangrentado de la próxima guerra televisiva que nos hará recordar que nada cambia, que seguimos siendo tan humanos, y que además, es tan fascinante que seguiremos teniendo cosas de las que hablar.

Vaya, los anuncios, anda si van a echar el concierto de Bosé. ¿Tiene barriga no? ,que tio mas pesado….

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