Demos la espalda (Enero 2008)


Al sur se han quedado las melodías más provocadoras, el rastro implacable de músicas que turban la silueta, que sudan entre pentagramas. Del norte me queda un hielo en retirada, la vista boreal, el blanco de la piel. Suelo mirar por la ventana del balcón que mira hacia el oeste. Hoy llueve, y se me borran las siluetas de los campos cercanos. Gotean mis árboles, bebe la tierra, absorben los muros de mi casa. Enero entre dudas, enero y la vida caminando.

No suelo levantarme a eso de las ocho, tampoco suelo molestar, ni siquiera toso, si acaso carraspeo. Mis intenciones se extienden colgadas por mi voluntad en las cuerdas del arte. He dispuesto en el balcón que mira hacia el oeste unas hilos invisibles sobre los que se secan mis proyectos; a la mañana miro a ver cómo van, y retiro los maduros, los dispuestos. Tengo intenciones y cosas por hacer, también se caminar y observar los tonos ocres del invierno. Cargado de sensibilidad me voy alejando del mundo circundante, no me gusta casi nada, no me gustáis casi ninguno. La realidad se impone, mi desprecio crece, mi soledad se desarrolla.

Estoy preparándome para pasar al estado gaseoso; a un tris de dejar de percibir los ruidos y las voces ajenas, a punto para que me importe poco la cadencia. De los burros, ya no reparo en las orejas, si me agosto intentaré aceptarlo.

La mejor manera que conozco para cambiar las cosas, es la facultad de la omisión, el desprecio, la indiferencia. Nos empeñamos en entrar en trapos lanzados desde los grandes edificios, desde las instituciones, desde los balcones con banderas. No hablo de incultura o de desconocimiento, el poder a ETA se lo estamos dando nosotros. En los últimos tres años ha muerto mas gente por caídas de tejas los días ventosos que por sus atentados, démosle a esta gente su espacio, espacio residual. Todo aquello de lo que se habla adquiere una importancia proporcional a las palabras lanzadas para hablar de ello. Mi propuesta es clara, mi opción está elegida; para tapar la mierda nada mejor que la belleza. Utilizo mi tiempo en cosas importantes, hablo con Lia, juego con Beltran, dispongo mis sensaciones para modelarlas en espacios escultóricos, entiendo a los árboles, escribo, pienso, bebo vino. Intento aminorar la velocidad en curvas peligrosas y sueño en blanco y negro mientras miro a los ojos de Víctor Laszlo. Yo creo que podemos conseguirlo, no es nuevo, resistencia silenciosa, que vean nuestras espaldas y sus iglesias vacías; que entiendan que no nos los creemos, que ya sabemos por que piden nuestros votos, que los libros sagrados ya no se los cree nadie, que el trabajo vulgar no hace libre, cansa, que gran parte de nuestros impuestos se derrama en las cañerias rotas que van a dar a los bolsillos de algún traje Emidio Tucci, que sabemos que mienten, que engañan, que manipulan, que lo único que tienen es poder, el poder que nosotros les damos siendo tan gregarios.

Yo continúo, todos mis escritos se basan en la musicalidad y en la observación. Ni ETA, ni el Rey, ni lideres políticos o político-religiosos, ni economistas, ni personalidades mediaticas, no me interesan. Ni les he dado ni les daré un minuto de mi tiempo, demos la espalda.

Ir al principio de la página Volver al índice del Expurgatorio